Alonso Conde García

Habito una camisa humilde,
en una casa humilde,
en un lugar humilde que soporta mi pena…
Mi casa se decora con las risas
de un patio de colegio, aquí a la vera…
Cuando llegan
la camisa se estira y la casa se alegra.
Y los pájaros cantan volantines
y se cagan, traidores, en el verso que está sobre la mesa…
Cuando la risa vuelve al aula,
cuando se van, se aleja
ese trinar que hace la Vida Vida,
y los pájaros, compungidos, se alejan,
trinando una sonanta de melancolía con plumas,
una tarde desierta…
Y de nuevo me habito en el silencio,
de la mesa cagada, de una camisa sin venas,
de una casa sin ruido
que es donde la nostalgia guarda un hueco
para que yo os contara este poema.

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