Amelia Martín Martín

EL SAÚCO Y EL MENDIGO “15-05-2000

Un mendigo dormía bajo un saúco, debido a que no tenía dónde ir y él se encontraba a gusto, porque le decía: – cada vez que vengo a visitarte me encuentro bien y libre de las miradas de todo el mundo…….

El saúco le dijo:

-¡Oh! ¿Por qué vienes a mí, habiendo tantas cosas más hermosas que yo? Yo sólo soy un simple saúco que está adornando los barrancos…………..

El mendigo le contestó:

- ¡Ay de mí! No basta con tener caudales para sentirse bien en la vida, sino con ser bueno, que es lo que te pasa a ti, y yo soy pobre y encuentro sencillez en ti y por eso duermo debajo tuya………..

Un día de los que el mendigo se fue a buscar limosna, le dieron dinero y algo de comer, pero él dijo:

- “¡Oh, con este dinero voy a comprar abono para mi querido saúco, que no se le caigan las hojas y que se ponga frondoso!

Pero el viento le dijo:

- ¡Oh, no sabes lo que dices! Pronto vendrá el otoño y yo me llevaré las hojas ¡Para que eche hojas nuevas…..!, el mendigo agachó la cabeza y dijo:

- ¡Oh, yo no pensé que tú harías mal al saúco!

Y el viento le contestó:

-¡Oh, yo no mando! Sólo soy uno más, que hace lo que el tiempo le manda, así que ¡no me maldigas!

El mendigo echó a correr, ¡con su abono! Y, cuando llegó, ¡vio que el saúco estaba llorando!, porque el viento le dijo lo que había pasado, entonces le preguntó el mendigo:

- ¿Por qué lloras, querido?

Y el saúco lo acarició con sus ramas y le dijo así:

- Mira, no temas, ¡que yo tengo un troncón hermoso! Y puedes quedarte dentro de mí…..

Al mendigo se le abrieron los ojos y dijo:

- Mira lo que compré para ti ¡abono! Para que no te falte alimento….El saúco empezó a llorar, porque el mendigo gastó el dinero en el abono para él y se quedó sólo con la hogaza de pan…..Y el mendigo, el tiempo que vivió, fue feliz al lado de su querido saúco……

Y dice un refrán:

No hay mejor amigo que el que te abre el corazón de buena fe”.

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